Algo camina hacia el infinito, además de ser la última obra que pintó José Caballero, es la prueba de su inquebrantable compromiso con la pintura. En el año 1990, ya fatalmente enfermo, realiza una primera versión del cuadro, no queda satisfecho con las dimensiones, por lo que decide hacerlo de nuevo en mayor tamaño. Fue la última vez que tuvo fuerzas para enfrentarse al lienzo en blanco.
El cuadro es una despedida, una despedida humana y artística, toda una vida de creación concentrada en un lienzo, utilizando sólo elementos esenciales de la pintura, espacio, color, signo, transmitiendo una serena sobriedad y una pasión contenida.
Es José Caballero viajando al infinito de la pintura.
Algo camina hacia el infinito también es la constatación de la esencial influencia de Huelva en su pintura, porque más allá de las relaciones biográficas y profesionales, su ciudad natal formó parte de su ideario plástico y estético.
El concepto de infinito estuvo muy presente en el imaginario de Caballero y siempre en relación con el lejano horizonte del mar de Huelva:
“Vengo del pueblo y canto para el pueblo, ellos me han enseñado el infinito”.
Otros muchos elementos de su concepción y evolución estética tienen origen en su ciudad natal.
De su etapa surrealista escribe:
“…cuando algunas veces me han preguntado de dónde nació en mi la expresión surrealista siempre contesto, de Huelva. Porque solo un pueblo tan callado, tan agotado por el sol, tan filosófico en la indiferencia, puede pensar, puede imaginar y crear los mundos y los hechos más irreales”
Su ciudad de origen aparece también cuando se refiere a la imaginación y la creatividad:
“Huelva, una ciudad aplanada por el sol, situada y olvidada en el rincón más apartado de Europa. Quizás en eso reside su mayor encanto, porque allí terminaban los caminos y para seguir adelante había que inventárselos, que imaginárselos, que aventurarlos”
La luz, un elemento estructural en su pintura, también tiene su origen en la ciudad de su infancia:
“Huelva se me antoja como una olvidada ciudad que izaba la luz como bandera”.
Finalmente un fuerte compromiso con sus raíces, con su origen:
“¿De qué sirven el don de la belleza y las palabras\sino sirvieran para que mi pueblo,\conmigo combatiera y caminara?”.
Proponemos un viaje por ese infinito del arte de Caballero, un viaje que se inicia con sus trabajos juveniles en Huelva y continúa por su etapa surrealista, su progresivo alejamiento de la figuración, con el momento en que la materia se convierte en protagonista de sus obras, su etapa circular y acaba en su llamado período signográfico.
Las obras relacionadas con las artes escénicas y con las bellas artes, con proyectos especialmente cercanos a Huelva, así como la trascendencia en su obra de Pablo Neruda, Federico García Lorca y de su esposa María Fernanda Thomas de Carranza, completan la propuesta expositiva.
Para finalizar quisiéramos contar la historia de un pequeño documento que aparece en la exposición, lo encontramos en una carpeta que guardaba todas las cartas y telegramas de pésame por el fallecimiento de José Caballero. Allí apareció un único documento escrito por él mismo. Era una cuartilla arrancada de un cuaderno en la que Caballero escribió unas notas sobre Huelva, posiblemente para alguno de los actos honoríficos que recibió en sus últimos años.
Caballero además de recordar la cita de Pablo Neruda que utilizó en los Cuadernos de Huelva («Tanto han sufrido nuestros pueblos, que muy poco les habremos dado, cuando se lo hayamos dado todo») escribe:
“Yo confío que cada uno de nosotros guardará lo mejor y dará lo mejor de sí mismo, para que Huelva no sea la continua olvidada, en un extremo de nuestra geografía, mirando continuamente al mar”
La Fundación José Caballero- Thomas de Carranza trabaja para dar lo mejor de sí misma y para que José Caballero y Huelva sigan caminando hacia el infinito.
Raúl Estévez García
Fundación Caballero- Thomas de Carranza
